El hábito no hace al monje, pero la práctica hace al maestro

Muchas personas me dicen que les es difícil centrar su atención, que les es muy complicado meditar o practicar mindfulness. Que no son capaces de hacerlo.

Además muchas personas me cuentan que se estresan pensando que lo están haciendo mal, creen que necesitan hacer una práctica “perfecta”, o peor aún , que ellas no sirven para meditar.

Y nada más lejos de la realidad. No existe la posibilidad de meditar o de practicar la atención plena de forma errónea.

Cada atención y cada persona es diferente, por ello la práctica o el proceso también lo es.
Tampoco existen personas mejores o peores para la meditación, ni que lo hagan mejor o peor. El hecho de que en un principio cueste mantener la atención, es algo completamente normal. Es el cultivo de la atención en sí mismo.

Desviar nuestra atención y volver a encauzarla, es el entrenamiento de la atención. Cada práctica que hacemos es perfecta y correcta, pues nos está aportando algo valioso y positivo. Por todo ello no existe la posibilidad de estar haciéndolo mal.

Si quieres aprender a meditar o a practicar la atención plena, te invito a que encuentres una práctica que te guste, que vaya con tu forma de ser, con tu filosofía de vida, o con tu manera de ver el mundo (pues existen muchas prácticas distintas) y comiences a practicar.

Practica y disfruta cada día. Sin agobios, sin presiones, sin autosabotajes, sin dudas. Te aseguro que en cada práctica estarás aprendiendo más y más, acerca de la meditación, de la atención plena, de ti mismo/a o incluso de la vida en general.

Por supuesto que habrá días que te será más sencillo y días que no tanto. Prácticas más sencillas de asimilar y prácticas más retadoras. Y es completamente normal. “El hábito no hace al monje, pero la práctica hace al maestro”

Mi recomendación personal es que si quieres aprender a meditar o a practicar la atención plena, comiences a practicar. Sin presiones, sin dudas, con la total tranquilidad de que en cada práctica estás obteniendo diferentes aprendizajes, todos ellos igual de valiosos.

Si quiere aprender a meditar, comienza a practicar.

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