La atención plena, conciencia plena o más conocida por su término anglosajón mindfulness, es la capacidad de observar la realidad tal cual és, mientras prestamos atención de forma genuina y libre de condicionamientos al momento presente. De este modo podemos experimentar la realidad de forma plena, con una actitud de total aceptación.

A través de esta práctica nos relacionamos con lo que nos rodea sin dejarnos influenciar por los condicionamientos que hemos aprendido, dejando a un lado los pensamientos, los juicios y las expectativas acerca de la realidad, como un niño que la experimenta por primera vez.

Implica estar atento a lo que nos rodea, sin juzgarlo con una actitud de aceptación. Se podría decir que la atención plena es el arte de estar conectado al momento presente.

La atención plena se puede entrenar y sus beneficios aumentan con la práctica hasta que deja de ser una herramienta o entrenamiento, y se convierte en una filosofía o estilo de vida.

Para quien nunca a meditado o entrenado su atención puede ser difícil comenzar directamente a practicar la atención plena. Por ello, la meditación es una herramienta fundamental para entrenar y desarrollar nuestra capacidad de atención.

El mindfulness o atención plena se puede practicar en cualquier momento y en cualquier lugar: paseando, lavando los platos, esperando el tren, incluso ahora mismo. Puedes practicarlo en cualquier lugar, solo necesitas prestar atención a lo que estás viviendo, a lo que te rodea.

La atención plena no es solo una práctica es mucho más. La atención plena es un estilo de vida, un modo de vivir despierto y consciente, conectado con el aquí y ahora, con la realidad en toda su intensidad. Vivir cada día con plena atención.