¿Qué es la atención plena o mindfulness?

La atención plena o mindfulness es la capacidad de observar la realidad de forma genuina y libre de condicionamientos. Es un estado de conciencia que nos permite experimentar el presente tal cual és.

A través de la atención plena nos conectamos con el momento presente y somos capaces de vivirlo plenamente. Esta forma de atención implica estar atento a lo que nos rodea sin juzgarlo y sin expectativas, con una actitud de total aceptación hacia la experiencia.

Podemos definir la atención plena como el arte de estar conectado plenamente al momento presente.

Gracias a la atención plena podemos vivir, sentir y experimentar el momento actual de forma genuina, como un niño la experimenta por primera vez.

¿Cómo comenzar a practicar la atención plena?

Se puede comenzar a practicar la atención plena o mindfulness en cualquier momento y en cualquier lugar.

Podemos hacerlo paseando, lavando los platos, esperando al tren, incluso ahora mismo. Para ello solo necesitamos darnos el permiso de observar todo lo que nos rodea con total atención, liberar nuestra mente del movimiento y ruido constante de pensamientos, juicios y elucubraciones, y permitirnos fluir con la experiencia. Nada más. Así de sencillo, aunque no de fácil.

Entrenar nuestra atención con la meditación o con ejercicios de respiración consciente, es muy útil a la hora de comenzar a practicar la atención plena (mindfulness).

En la atención plena al igual que hacemos en la meditación cuando los juicios, deseos y expectativas aparecen los dejamos ir, los ignoramos, sabiendo que podemos prestarles toda nuestra atención en otro momento, si así lo deseamos. No luchamos contra los pensamientos, y si en algún momento la atención se desvía , lo aceptamos, y la redirigimos.

Beneficios de comenzar a practicar la atención plena.

La atención plena o mindfulness tiene innumerables beneficios para nuestra salud física y emocional. Nos ayuda a conocernos mejor, a disfrutar de la vida, a entender la realidad, y a un sin fín de cosas más.

Uno de los beneficios de la atención plena es que cuando comenzamos a practicarla comenzamos a sentir como el momento presente se vuelve más intenso, empezamos a percibir cosas que hasta entonces habían pasado desapercibidas para nosotros e incluso el sentido del tiempo parece cambiar. Si nunca has practicado la atención plena, te animo a que lo hagas y que compruebes por ti mismo/a lo que se experimenta.

La atención plena si bien se considera una práctica, poco a poco pasa a convertirse en un estilo de vida. Una forma nueva de ver la realidad, más genuina, más plena, más real. Y cuanto más la practicamos más felices, más equilibrados, más plenos y más vivos nos sentimos.

¿Quieres sentirte así? Anímate a practicar la atención plena un poquito cada día, aunque solo sean 10 minutos. Te aseguro que en poco tiempo notarás una gran diferencia en tu vida.


Si te apetece puedes profundizar acerca de la meditación y la atención plena en este artículo.

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Muchas gracias, y hasta pronto.

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